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La situación por la que atraviesan armadores dedicados a la merluza y empresas congeladoras en el Perú las ha llevado a incursionar en otras pesquerías como la Pota o Calamar gigante, recurso ampliamente distribuido en el litoral peruano y con un atractivo mercado en Japón, Corea, China y España. Sin embargo la explotación de este recurso por parte de una flota de pesca calamarera de Japón y Corea, mediante sucesivos convenios suscritos con el Ministerio de la Producción del Perú, ha provocado que la Pota procesada en el Perú no pueda competir con la capturada por esta flota en “ultramar” que ingresa libre de aranceles a sus mercados. Esta situación ha levantado protestas de empresarios pesqueros peruanos de consumo humano directo y de los pescadores artesanales, desde mucho tiempo atrás, que exigen a las autoridades de pesquería poner término a la concesión de estos permisos.

Japón es el principal otorgador de subsidios a su industria pesquera, lo cual explica que en las negociaciones del TLC consideraron a la pesquería como un área sensible a la cual pusieron muchos obstáculos para otorgar reducciones arancelarias para la importación de dichos productos. Implica también que su flota potera recibe subsidios. Se configura así una competencia desleal contra la industria congeladora nacional.

Es necesario que la concesión de permisos de pesca a embarcaciones de bandera extranjera sea revisada en un marco más integral que la simple exposición de razones biológicas: impactos sobre la industria nacional, impactos sobre la flota pesquera artesanal nacional, impactos sobre las exportaciones peruanas, existencia de subsidios en el país de origen.

La existencia de suficiente biomasa del recurso pota como para que los pescadores artesanales peruanos compartan el mismo con pescadores industriales peruanos y también extranjeros, podría ser un argumento razonable en la medida que la información científica que cuantifica la biomasa sea correcta; pero no puede omitirse la medición del impacto que generaría esa concesión de permisos.

El argumento de que la pota es un depredador que puede estar alimentándose de otros recursos provocando su escasez es razonable también. Pero es aventurado decir que “como la pota se está comiendo todo lo que encuentra, se aperture su captura a flotas extranjeras para que contribuyan a resolver el problema ya que la flota artesanal peruana es insuficiente para hacerlo”.

Mediante Decreto Supremo N° 014-2011-PRODUCE, expedido con fecha 4 de octubre de 2011 por la administración Burneo - Barrios, se aprobó el Reglamento del Ordenamiento Pesquero del Calamar Gigante o Pota “Dosidicus gigas”, para regular el acceso a la actividad extractiva y las operaciones de pesca tanto de embarcaciones pesqueras de bandera nacional como de bandera extranjera

Para que la flota de bandera extranjera acceda a la pesquería del recurso pota en nuestras aguas jurisdiccionales es necesario que, previamente y a través de un estudio bioeconómico y social, se determine la existencia de una excedencia de la captura no aprovechada por la flota nacional (actualmente conformada mayoritariamente por embarcaciones artesanales) y se analicen los impactos sociales, económicos y comerciales sobre los diversos agentes dedicados a la extracción, procesamiento y exportación del citado recurso, con la finalidad de determinar la viabilidad de su acceso.

Este ROP modificó el anteriormente vigente, que era muy flexible y generoso con el otorgamiento de permisos de pesca para pota a embarcaciones extranjeras al punto que era más fácil el acceso a estas que a las embarcaciones industriales peruanas.
La nueva norma introduce dos factores limitantes: el primero es que haya un excedente de biomasa establecida por el IMARPE: el segundo es que si se configura el excedente, técnicamente demostrado, se evalúe si la flota extranjera causaría impactos negativos sobre la pesca artesanal peruana y la industria pesquera peruana.
Introduce también el concepto de acceso por concurso público lo que permitiría incorporar un derecho de pesca más alto que las anteriores tasas que eran de alguna manera muy generosas.

Por tanto, se garantiza que, de concederse permisos, no se afectará a la industria y pesquería nacional.

Sin embargo, pese a que el ROP vigente protege a la flota artesanal peruana, los gremios artesanales, desconfiados, han solicitado públicamente y oficialmente que la actividad pesquera referida al recurso pota sea declarada de exclusividad de la pesca artesanal peruana. Estos gremios han pedido expresamente que no se conceda permisos de pesca a embarcaciones de bandera extranjera y tampoco a embarcaciones industriales de bandera peruana.

Por otro lado si se concede acceso a la pesquería de la pota a armadores de bandera extranjera se estaría discriminando a armadores industriales peruanos que también pretenden acceso a dicha pesquería, en violación a principios constitucionales.

En un pasado cercano, los gobiernos de Japón y Corea han insistido en acceder a permisos de pesca para la extracción de pota en diversos tonos y maneras. De alguna forma se pretende condicionar la cooperación internacional a la concesión de permisos de pesca, lo cual es inaceptable para un gobierno soberano. Es indebido sacrificar recursos naturales como los pesqueros, en el altar de una “cooperación” que, por definición no implica un cobro o retribución, ya que ello desvirtúa el término.

La reacción de los agentes del sector pesquero artesanal y aún de la industria congeladora nacional puede generar un conflicto social de magnitud impredecible.

La ex viceministra Majluf opinó en forma desfavorable a la modificación del ROP de la pota propuesta por la Alta Dirección del Ministerio, que tiene rango de Decreto Supremo, por cuanto fue y es consciente de la necesidad de atender a los planteamientos de la flota artesanal peruana, que con justa razón y derecho lo exigen, así como por defender el principio de que no puede perforarse la normatividad pesquera vigente introduciendo artículos que favorecen a intereses particulares. En este caso, de otros países.

En los siguientes links se puede leer con mayor abundancia de detalles la problemática que esto representa y que la revista Pesca ha comentado desde tiempo atrás por cuanto no es un tema reciente sino de larga data. Una larga historia de entreguismo fácil de nuestros recursos pesqueros.

http://www.revistapescaperu.com/index.php/bitacora/431-pesqueria-pota

http://www.revistapescaperu.com/index.php/bitacora/295-norma-legal-indebida

http://www.revistapescaperu.com/index.php/bitacora/265-poteras-japonesas-peru

http://www.revistapescaperu.com/index.php/bitacora/264-tlc-con-japon-y-corea-desde-el-sector-pesca

http://www.revistapescaperu.com/index.php/bitacora/259-se-concedio-licencia-de-pota-a-embarcacion-japonesa

http://www.pescasostenible.blogspot.com/2010/11/mas-alla-de-una-norma-indebida.html

http://www.pescasostenible.blogspot.com/2010/07/la-investigacion-en-pesqueria.html

http://www.revistapescaperu.com/index.php/bitacora/254-coreanas-paita

http://elmarabierto.blogspot.com/2010/07/el-debido-analisis-de-la-problematica.html

http://elmarabierto.blogspot.com/2010/07/comentarios-al-regimen-provisional-para.html

http://elmarabierto.blogspot.com/2010_07_09_archive.html

http://www.revistapescaperu.com/index.php/bitacora/232-flota-potera



Editorial del Diario Gestión
30 de abril 2012

PESCA DE MERLUZA: ¿PRIMA LO POLITICO SOBRE LO TECNICO?

MAL PRECEDENTE.
El viernes pasado el Ministerio de la Producción aumentó el límite de captura de merluza para este año, de 8,600 a 14,723 toneladas, optándose por tomar el escenario más extremo y arriesgado recomendado en diciembre pasado por el Imarpe, que validará sus estudios cuando dentro de 35 días, contados a partir de este 2 de mayo, culmine el nuevo crucero de investigación. En consecuencia, no copartimos la forma poco técnica, poco transparente y apresurada con la que se ha aprobado esta resolución, en un contexto de conflicto social en Paita, en el que fallecieron dos personas y se perdieron millones de dólares en exportaciones.

No llegamos a entender para qué se eligen técnicos en cargos claves, como el Viceministerio de Pesquería, si después no se respetan sus recomendaciones y se politizan los temas, y ane pedidos y amenazas de paros, en este caso de los merluceros, las altas autoridades deciden elevar la cuota. El problema de fondo con esta ampliación es que aumenta el riesgo de que se deprede el recurso, puesto que no hay elementos que comprueben que en este momento existe una biomasa suficiente para soportar el extremo nivel de pesca.

También sorprende que empresarios industriales, que se caracterizaron por defender la conservación de los recursos marinos y su sotenibilidad, ahora exijan el incremento apresurado de la cuota, argumentando que reducirla de 40,000 del año pasado a 8,600 toneladas ha generado malestar entre los pescadores, armadores e industriales vinculados a dicho recurso, cuando en Paita la industria de merluza no es la actividad pesquera predominante. Para lograr sus propósitos presentaron un estudio que no ha sido certificado por la Universidad Agraria, según lo dicho por un funcionario de Imarpe.

Si bien la resolución de aumento de la cuota es firmada por el Ministro del sector, es de lamentar que en todo el proceso haya estado ausente cuando se tomaban decisiones sobre un asunto tan delicado. Esta decisión del Gobierno deja un mal precedente, pues mañana cualquier otro gremio empresarial se sentirá con el mismo derecho, aún sin contar con el aval técnico respectivo.



La Pesca de Arrastre de Fondo es el método de pesca industrial menos selectivo que se practica aún en estos tiempos. Destruye los fondos y las comunidades bentónicas, es poco selectiva y captura los peces que viven sobre el fondo o cerca del mismo. Existen dos grandes categorías de redes de arrastre, las artes de fondo destinadas a capturar diversos tipos de especies de fondo (camarones, cigalas, peces planos), y demersales (bacalao, merluza, etc.) y las artes pelágicas para la captura de especies de superficie o entre dos aguas (sardinas, jureles, róbalos, etc.).

Proteger la biodiversidad y conocer su entorno es como hacer una póliza de seguro.
Cuanto mayor sea la diversidad, mayores son los medios con los que contamos para hacer frente a las evoluciones naturales a largo plazo, como el cambio climático, o a corto plazo, como las catástrofes. La captura excesiva de depredadores simplifica los ecosistemas. En la actualidad estamos comprobando que cada vez hay más invertebrados como los camarones y los calamares. La biodiversidad también es un bien común, ya que la mar pertenece a los ciudadanos, a los peces, a los aficionados a la navegación etc. Tenemos la obligación de protegerla para las generaciones futuras. La pesca tampoco puede aislarse del resto, ya que depende del clima y de los fondos marinos. La protección de la biodiversidad no exige un cambio radical, sino muchas pequeñas acciones en diversas direcciones.

Por último la ciudadania en general debe entender que tiene una gran función que desmpeñar en la protección de la biodiversidad, de la cual además él forma parte integrante. Se trata de su actitud frente a la naturaleza, de sus preferencias a la hora de decidir su consumo, y de su modo de vida, que tienen una influencia importante en la evolución a largo plazo de los ecosistemas. En definitiva, son los actos de miles de millones de personas los que van a decidir si se logra conservar o no la biodiversidad.

www.veterinaria.org/revistas/redvet/n040405/040514.pdf

http://pescasostenible.blogspot.com/2012/04/la-merluza-y-la-pesca-de-arrastre-de.html



Carlos E. Paredes*

Un afamado neurólogo explicaba que “el nervio más sensible del ser humano es la billetera. Tóquele usted la billetera a cualquier agente económico y verá cómo salta, mucho más que cuando un dentista inexperto lo martiriza curándole una muela …” La vasta experiencia de los encargados de la política económica alrededor del mundo confirma la apreciación de nuestro observador neurólogo. En efecto, cuando se incrementan los impuestos o se introducen regulaciones sectoriales que incrementan los costos o reducen las utilidades, es usual ver a muchos saltar hasta el techo. A nadie le gusta que le toquen la billetera (ni las zonas aledañas).

Todo indica que los empresarios dedicados a la pesca y procesamiento de la merluza, no sólo sienten que se les está tocando las billeteras, sino que se las están arrebatando. Y la consecuente indignación los llevó a publicar el martes pasado un comunicado inusitadamente crítico y confrontacional con las autoridades del sector. Sin duda, fue un exabrupto que debe ser corregido. El cuidado y el desarrollo de nuestras pesquerías requieren del diálogo permanente y respetuoso entre las partes involucradas.

¿Qué es lo que sucedió? En base a la recopilación de información científica durante el 2011 y al hecho que la población de la merluza no se recuperaba al nivel objetivo (reflejado en tallas de peces reducidas), el IMARPE recomendó reducir su captura a 8,600 TM para la presente temporada (de 40,000 TM anuales en los últimos dos años). ¿Con qué propósito? Asegurar la sostenibilidad biológica de esta importante especie de consumo humano. ¿El costo? En el corto plazo, los empresarios y trabajadores dedicados a explotar esta pesquería se verían negativamente afectados, pero en el mediano y largo plazo su sobrevivencia y bienestar económico estarían siendo asegurados.

Si esto fuese así, entonces ¿qué es lo que explicaría la posición de los merluceros? Según ellos, los resultados de una pesca exploratoria reciente (febrero 2012) indicarían que el tamaño de la biomasa es mayor que el estimado por el IMARPE en el 2011. Es posible; la temperatura del agua cambió y la merluza puede haber migrado de las aguas del Ecuador hacia las nuestras. Sin embargo, no hay información científica concluyente. Como reza el dicho, “una golondrina no hace un verano”. Recordemos que esta especie viene recuperándose de una situación grave; su sobreexplotación en el pasado puso en peligro su sobrevivencia en nuestras costas. Sin duda, se requiere de mayor investigación y monitoreo por parte del IMARPE, como también de mayor comunicación y cooperación entre los sectores público y privado. Esto facilitaría la continua adecuación y perfeccionamiento del régimen de pesca a un entorno siempre cambiante.

La merluza, al igual que otros recursos hidrobiológicos, es un recurso natural renovable y es de todos los peruanos. La obligación del IMARPE, del Vice Ministerio de Pesquería y de los propios industriales es velar por la sostenibilidad del recurso. El régimen de cuotas individuales de pesca que prevalece en esta pesquería y en la de la anchoveta supuestamente alinea los intereses de los pesqueros con los de la sociedad, pues para usufructuar de su cuota en el largo plazo, deben cuidar de la especie en el corto plazo. ¿Qué es lo que estaría pasando entonces? La incertidumbre, reforzada por la insuficiencia de información científica, habría contribuido a que los empresarios prioricen sus utilidades de corto plazo sobre sus intereses económicos de largo plazo. Un mejor flujo de información reduciría la incertidumbre y contribuiría a que los armadores aprecien en toda su magnitud el real valor de sus cuotas y a que, junto con las autoridades, cuiden mejor de nuestro recurso.

* Director de Intelfin y Profesor de Economía de la USMP.



avatarMarcos Kisner Bueno

Presidente de Publicaciones S.A., editora de la revista Pesca, Posee experiencia en la operación, mantenimiento y logística de embarcaciones de cerco, de arrastre y barcos arrastreros congeladores, procesamiento de congelado así como en la comercialización de productos hidrobiológicos . . . (ver todo el perfil)


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