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La Revista Pesca correspondiente al mes de FEBRERO se ha publicado en los siguientes enlaces:
http://www.revistapescaperu.com/

http://www.revistapesca.blogspot.com/

La responsabilidad de la conducción del país recae en el Presidente de la República, elegido por voto popular. Basado en esa autoridad, designa a los Ministros, que son los titulares de Pliego responsables de ejecutar las políticas de Estado definidas en la oferta electoral por el partido ganador, del cual el Presidente es el líder.
Esta edición analiza, desde una perspectiva singular, el impacto que causa la política nacional en el sector pesquero.
Los cargos de confianza que significan ministros y viceministros devienen en empleos de suma importancia para la conducción política del país. Sin embargo, cabe cuestionar las razones por las cuales algunos aspiran y pugnan por ocupar esos cargos, aún sabiendo la temporalidad y precariedad de los mismos. ¿Vocación de servicio? ¿Vanidad y ansia de poder? ¿O intereses comerciales y personales?
El tema fundamental en la pesquería peruana ha sido, es y será, la debida y justa contribución de la industria, a fin de que el Estado disponga de los recursos económicos necesarios para la inversión en investigación, modernización de la pesca artesanal e infraestructura. Ello implica compromiso de la Presidencia de la República y voluntad política para actuar. Ministros sin respaldo político del más alto nivel corren el riesgo de ser de derrumbados por el poder fáctico, como presumiblemente ha ocurrido recientemente.
Es Palacio de Gobierno quien tiene que asumir el liderazgo de emprender las reformas necesarias para la pesca en el Perú.
Se espera que el Ministro del Sector tenga un mínimo de tiempo garantizado que le permita administrar el sector con el mínimo de rotación posible de funcionarios. Pero ocurre que el empleo temporal de Ministro, viceministro o director, va más allá de ser temporal y se está convirtiendo en precario.
En un escenario donde el cambio de Ministro, que implica una rotación de todos los cargos directivos de confianza, no tiene un plazo determinado, el sector se sumerge en una incertidumbre tal que aleja la posibilidad de que personas de calidad acepten empleos en la administración e incrementa la probabilidad de no introducir las reformas necesarias.
Trabajar o invertir en medio de una administración que tiene un plazo de vida corto, incierto o indefinido, implica un riesgo alto y un costo personal innecesario.



El Perú es la segunda potencia pesquera mundial, sólo superada por China. En el
destartalado puerto de Chimbote, el mayor del país, se descarga más pescado en
un año que lo que toda la flota española captura en ese mismo periodo.

El análisis exhaustivo de más de 100.000 descargas entre 2009 y la primera mitad
de 2011 halló que la mayoría de las compañías peruanas que elaboran harina de
pescado sistemáticamente hacen trampas en la mitad de los desembarques. En
algunos casos, declaran capturas por un valor inferior al 50 por ciento del
real.

 

Este fraude permite a las compañías pescar más de lo autorizado por las cuotas
establecidas, además de darles la posibilidad de evadir el pago de impuestos y
de los aranceles establecidos por tonelada, o de abonar menos salario a los
pescadores que reciben un porcentaje sobre las capturas.

 

El problema no radica exclusivamente en la sobrepesca del jurel, sino también en
la sobreexplotación de la anchoveta, un pez que se parece a una sardina con el
tamaño de una anchoa y que es un recurso fundamental para elaborar las harinas
de pescado usadas en la acuicultura.

 

La anchoveta peruana es la mayor pesquería mundial. Si las exportaciones de harina
de pescado son un gran negocio en Chile
cerca de 535 millones de dólares anuales, en el Perú representan el triple de ese valor: 1.600 millones de
dólares al año.

Lea el informe  en el siguiente enlace:

http://www.revistapescaperu.com/index.php/sabia-usted/436-jurel-crisis-idl



A la precariedad y temporalidad del empleo de ministro, viceministro y director, debe sumarse la exposición que sufren no solo a los medios de comunicación, sino a toda la crítica maldiciente que existe en el sector y que se complace tan solo en el ataque y la crítica destructiva. Se añade a los lacayos que, probablemente pagados por sectores que se ven afectados de una u otra manera por la administración (especialmente si pretende introducir reformas), desatan campañas que incluyen ataques personales.

Otro factor desestabilizante es la existencia de casi 2,000 organizaciones sociales de pescadores artesanales que exigen y demandan tantas cosas que se hace casi imposible atenderlo a todos. Se suma a los gremios privados que no solo efectúan demandas sino que pretenden dirigir el sector en la práctica, lo que configura un sector casi ingobernable.

Finalmente, al término de la gestión cada uno de los funcionarios designados enfrentará procesos investigatorios, juicios y demandas, algunos justificados y otros no porque se derivan del cumplimiento de funciones, a veces con una vehemencia que exige una velocidad mayor a la que el aparato público puede moverse debido a su propia estructura.

La cereza del postre es la inexistencia de un plan político, de un programa, de metas de largo plazo. Si los funcionarios designados disponen de la libertad de introducir sus propias ideas y criterios cada vez que asumen el cargo, el desgobierno se hace evidente. Si el Presidente de la República y su entorno no impone una política clara y objetivos claros, el desgobierno se hace más evidente. Si el entorno Presidencial ignora al sector pesquero, bien sea porque lo considera un sector “light” o por ausencia de información real, aún en la presunción de que exista un programa de gobierno para la pesquería, seguiríamos estando en un desgobierno sujeto a la discrecionalidad de los titulares de pliego, que en cualquier circunstancia, son empleados precarios, temporales y sin ningún forma de estabilidad o fecha de término de su gestión.

No podría configurarse un sistema más perverso que el descrito, constituyéndose en el escenario real en el cual se tiene que mover la administración pública del sector pesquero, para beneplácito de todos los maldicientes, críticos y analistas que jamás encontrarán al funcionario ideal, salvo que fuesen ellos mismos.

El presidente Humala en Paraguay calificó al Perú como un “país privatizado” y criticó que haya empresas con más plata que el Estado. “Debe haber un balance”, añadió. Volvió a expresar su postura a favor de un Estado con mayor protagonismo en el Perú, al considerar que estamos en un “país privatizado”, según explicó durante su alocución en la Cumbre Iberoamericana.”Hemos pasado de tener un Estado empresario a un Estado débil (…) Y hablar del Estado era un pecado porque iba en contra de la corriente neoliberal”, dijo Humala, quien criticó a ciertos sectores –”poderes fácticos”, los llamó- que lo presionaron desde el día siguiente a su victoria en las elecciones presidencial.
“Hoy tenemos muchas empresas multinacionales que tienen más plata que muchos Estados (…) Por ello tenemos que establecer un balance en el rol de la educación, la seguridad, la regulación del mercado”, mencionó. Asimismo, el mandatario peruano criticó que en el país “estamos acostumbrados a seguir disciplinadamente las recetas de los organismos multilaterales”, que, según dijo, quieren establecer a los gobiernos el camino por el que deben marchar.

Este término ha sido empleado juiciosamente por el Presidente de la República en un discurso en Paraguay.

El Perú ha sido secularmente manipulado y dirigido por este tipo de poder en todos los sectores. El sector pesquero no es ajeno a este tipo de manipulación. Eso lo saben todos los agentes del sector y todos los funcionarios y empleados de la administración. Más allá de la prueba y del hecho legal o ilegal que ello constituya, se impone la primacía de la realidad y su propio paisaje. Más allá de lo que digan o dejen de seguir los medios, o quienes controlen a los medios, los lacayos y los maldicientes, todos saben que existió un estilo en el cual la fuerza y el poder generado por el dinero que mueve el sector, constituían factor primario en la regulación del negocio pesquero y que han recuperado su espacio con la salida de ex Ministro Burneo.

Un ejemplo del riesgo que corre quien de buena fe acepta un cargo público, entre otros riesgos, es el de la ex viceministra Rocío Barrios. A la salida de Burneo, se le pidió que continuase en el cargo a lo cual ella accedió si se respetaba al equipo que conformó, lo que fue aceptado. Sin embargo, pese a ello, varios de sus directores fueron reemplazados sin consultarle y sin su visto en la Resolución correspondiente. Ante dicha situación presentó su carta de renuncia irrevocable, la cual curiosamente no fue tramitada en algún nivel de la administración y más bien se publicó un Decreto en el cual se dejaba sin efecto su designación sin hacer referencia a su carta de renuncia. Lo que evidencia, que además de la precariedad y dificultad de ser autoridad, se está expuesto a vendettas de tipo político o provenientes de personajes influyentes, seguramente. No es lo mismo renunciar ante una coyuntura de inaceptables condiciones para continuar en el cargo, a que dejen sin efecto una designación.

Todos los directores de PRODUCE, excepto 2 han sido reemplazados. Obviamente por el tiempo que dure la actual gestión, porque sin ninguna duda el ministro que reemplace al actual hará lo propio y así será sucesivamente.
Y los gurús, los profetas, los lacayos a sueldo que defienden a quien les paga, los resentidos y los frustrados seguirán cumpliendo su rol de críticos, descontentos y seguirán sintiéndose los mesías del sector sin propuesta técnica alguna. Hasta que no haya un equipo de mística nacional, de vocación de servicio a la Sociedad Civil, la pesca estará condenada a sufrir los embates ciegos de una Naturaleza que sonríe ante nuestras necedades y pequeñeces morales esperando su turno de pasarnos su factura y ahogar La Gran Transformación en un mar de visión limitada y desinterés por la pesquería.

El poder fáctico ha sido determinante en la historia de la pesca, así como en la historia del país. Tal como se ven las cosas parece que seguirá siendo así pese a las buenas intenciones del Presidente de la República.

Se aprecia un problema de gestión y de desconocimiento de la realidad pesquera en todos los niveles de gobierno.



La política pesquera está definida en el plan de gobierno del Partido Nacionalista, la misma que se convirtió en el documento de gestión mencionado que concluyó en el Plan Estratégico Sectorial Multianual 2011-2016.

La nueva administración debe saberlo y darle continuidad a la voluntad política expresada por el Partido de Gobierno en su oferta electoral. Improvisación y desconocimiento no solo del Plan, sino de lo actuado en los primeros 5 meses de gobierno, sería una señal de desgobierno e incoherencia.

Lea el análisis completo en el Suplemento de la Revista Pesca:

La coyuntura política y el sector pesquero

En el siguiente link:

http://www.revistapescaperu.com/index.php/revistas/cat_view/55-2012



avatarMarcos Kisner Bueno

Presidente de Publicaciones S.A., editora de la revista Pesca, Posee experiencia en la operación, mantenimiento y logística de embarcaciones de cerco, de arrastre y barcos arrastreros congeladores, procesamiento de congelado así como en la comercialización de productos hidrobiológicos . . . (ver todo el perfil)


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